Diamela Eltit reivindicó la “literatura artesanal” frente al avance de la inteligencia artificial
La autora chilena analizó los desafíos que plantea la inteligencia artificial para la producción cultural contemporánea y defendió el valor de aquellas escrituras que resisten a la homogeneización.
19-06-2026
Al comparar la inteligencia artificial con el Frankenstein imaginado por Mary Shelley, construido a partir de fragmentos ajenos, la escritora chilena Diamela Eltit invitó a reflexionar sobre las nuevas formas de extractivismo cultural, la concentración de poder en el universo tecnológico y los desafíos que enfrenta la literatura en el siglo XXI. Lo hizo en la Sede Rectorado Centro durante la apertura de la Serie de Lecturas Frost 2026.
En su intervención, Eltit leyó un texto escrito especialmente para la ocasión en el que abordó algunas de las transformaciones que atraviesan el escenario contemporáneo. Allí vinculó conflictos geopolíticos, cambios tecnológicos y nuevas formas de concentración económica para reflexionar sobre el papel que ocupa la inteligencia artificial en la cultura actual.
“La incertidumbre recorre los espacios sociales”, sostuvo al comienzo de su exposición, antes de analizar los alcances de una revolución tecnológica que, según planteó, avanza sobre múltiples aspectos de la vida cotidiana, el trabajo y la producción cultural.
Extractivismo moderno
La autora propuso pensar la inteligencia artificial como una nueva forma de extractivismo. Si durante siglos los procesos coloniales se apoyaron en la apropiación de territorios y materias primas, explicó, hoy se desarrolla una lógica basada en la captura y utilización de producciones culturales, conocimientos y datos generados por millones de personas alrededor del mundo. “La inteligencia de esta inteligencia radica en impactantes procesos de extracción”, afirmó.
Para desarrollar esa idea, recurrió a la figura de Frankenstein. Según explicó, así como la criatura imaginada por Mary Shelley fue construida a partir de partes extraídas de distintos cuerpos, la inteligencia artificial se alimenta de innumerables producciones previas para generar nuevos contenidos, conocimientos y desarrollos tecnológicos. “Pienso que la IA es un tipo de Frankenstein generado por sus padres tecnológicos, depredadora de partículas y fragmentos que le permiten establecer cuerpos científicos o culturales”, expresó.
Eltit, también, vinculó el avance de estas tecnologías con las transformaciones del mundo laboral. Recordó que la Revolución Industrial modificó profundamente las condiciones de trabajo y señaló que los desarrollos actuales vuelven a plantear interrogantes acerca del empleo, los mecanismos de vigilancia digital y la creciente incidencia de los algoritmos en la vida cotidiana.
En relación con la producción artística, observó que la intervención de herramientas basadas en inteligencia artificial ya resulta visible en disciplinas como el cine, la fotografía y las artes visuales. Asimismo, destacó que la aparición de novelas producidas íntegramente mediante estos sistemas constituye una realidad que probablemente se profundice en los próximos años. Sin embargo, sostuvo que el principal desafío no radica en la existencia de obras creadas por inteligencia artificial sino en comprender las transformaciones culturales que acompañan ese proceso. Recuperando reflexiones de Pierre Bourdieu y Walter Benjamin, invitó a pensar de qué manera las nuevas tecnologías modifican las formas de circulación, legitimación y valoración de las producciones artísticas.
Literatura artesanal
Frente a ese escenario, la escritora reivindicó el valor de la “literatura artesanal” y destacó aquellas escrituras capaces de escapar a las lógicas de homogeneización tecnológica. Como ejemplo mencionó obras de los escritores chilenos Francisco Casas y Matías Celedón, cuyas búsquedas formales y experimentales consideró difíciles de reproducir mediante procesos automatizados.
Durante el diálogo posterior con la escritora y psicoanalista Liliana Heer y con el poeta Patricio Foglia, egresado de la Maestría en Escritura Creativa de la UNTREF, la autora abordó otros aspectos de su obra. Consultada sobre la representación de la maternidad en algunos de sus textos, reflexionó acerca de las nuevas formas de autonomía de las mujeres y sostuvo que resulta necesario pensar los alcances políticos y culturales de ese proceso.
La actividad marcó el inicio de una nueva edición de la Serie de Lecturas Frost, un ciclo impulsado por la Maestría en Escritura Creativa de la UNTREF que, hace más de diez años, convoca a destacados escritores argentinos y extranjeros para compartir sus procesos de creación y pensamiento. La directora de la Maestría María Negroni destacó que el ciclo fue concebido como “un ámbito para incentivar el intercambio literario y cultural dando cabida a diversos modos de pensamiento en torno al acto de la escritura”. Asimismo, definió a Eltit como “una figura indiscutible” de la literatura latinoamericana y destacó una obra que, desde hace décadas, explora los límites entre la creación literaria, el arte y la política.

